Eran las cinco de la mañana del 24 de agosto del 2019, fieles, sacerdotes y religiosas salían de Juigalpa, en el centro de Nicaragua, viajaron por 3 horas y 35 minutos recorriendo 217 kmts hasta llegar a León, la colonial ciudad que recibía al Obispo 51, quien desde ese día carga en sus hombros la historia de la Diócesis que evangelizó a una patria desde su creación en 1531.

Monseñor Sócrates René Sándigo Jirón llegaba a Guadalupe en León, ahí miles de ciudadanos católicos le esperaron y recibieron con esperanza y fidelidad como sucesor de los apóstoles.

Al llegar a la Basílica Catedral de la Asunción e iniciar la Eucaristía, tomó posesión de la Diócesis de León, la más antigua de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua, luego del rito inicial donde el Arzobispo Metropolitano el Cardenal Brenes entregó la sede episcopal al 51 Obispo de León.

Cuanto me gustaría que el Señor me viera como alguien que es fiel a la iglesia, como alguien que trata de responder a la voz del espíritu santo, en la pastoral, en la buena obra que se me encomienda, (…) prometo hermanos, serle fiel a la iglesia de León, de Chinandega y Nicaragüense, ofrezco mi trabajo, mi servicio en lo que pueda, y en lo que no pueda lo siento, cuanto me gustaría que el Señor viera en mi un hombre de trabajo y eso es lo que ofrezco”.

Cada 24 de agosto la iglesia recuerda a San Bartolomé y sobre él, el mitrado de León dijo en su toma de posesión que “En San Bartolomé, nosotros los obispos, seguimos el camino de Jesús, amamos la palabra de Dios, nosotros los sacerdotes, las religiosas, ustedes los laicos, hoy pues me ofrezco como obispo que en primer lugar trae la palabra de Dios y quisiera compartirla con ustedes, como lo estoy tratando de hacer en este momento”, dijo el señor obispo.

“Esta fiesta de San Bartolo está ligada al precioso momento que estamos viviendo, porque nosotros los obispos somos sucesores de esos hermanos mayores, Jesús lo dijo explícitamente a Pedro, pero también lo hemos venido viviendo implícitamente” puntualizó.

Continúo diciendo que “Jesús vio en San Bartolo una persona comprometida y en ese sentido un buen católico lee, escucha, escruta la palabra de Dios, este apóstol es conocedor de la palabra de Dios, es un hombre comprometido que no desconoció la realidad de los profetas” puntualizó.

 “Que la Inmaculada Concepción de María me lleve de la mano en este humilde servicio”

“Ese amor que le tengo a la iglesia lo he querido reflejar en un lema: TU SCIS QUIA AMO TE, (Tú sabes que te quiero) que lleva mi escudo episcopal, una frase de Pedro pero que no quisiera mostrar sino hacerlo realidad, en mi escudo está la presencia de la Patrona de Nicaragua, la Inmaculada Concepción de María para que ella me lleve de la mano, protegido por ella, cobijado por ella, hacer este humilde servicio que el día de hoy hemos asumido”.

“Con mucha ilusión, en León en Chinandega, viendo en esta linda catedral, lo que describía las lecturas, a la esposa, vengo enamorado de León, vine con ganas de esposarme de esta iglesia hermosa, que tiene una larga trayectoria y que, si Dios nos da larga vida, podremos celebrar los 500 años”.

“Agradezco el trabajo de los 50 predecesores, pero de manera particular el trabajo hermoso de esos 28 años de Monseñor Cesar Bosco Vivas, quien enfrentó el reto de venir a León, quien hizo buen trabajo con su clero, como no decirle a Monseñor Bosco, Gracias” manifestó.

Inició su ministerio episcopal rezando y entregando ofrenda a Nuestra Señora de la Merced.

Este momento histórico marcó el inicio del episcopado. Monseñor René al llegar al Santuario, mostrando su cercanía de pastor y agradecido por el cariño de los fieles, se arrodilló y oró ante la venerada imagen de la patrona de las y los leoneses, posteriormente subió hasta su camerino donde colocó un broche de oro, rezó y escribió una plegaria en el libro de visitas de la Virgen.

El prelado leones dijo ante un centenar de feligreses que “como no venir donde la patrona de León a dejarla a acompañarla y a poner a sus pies en todos los aspectos este ministerio episcopal, he dejado ante los pies de la virgen todas las ofrendas, porque una vez más experimento en ustedes el amor, el cariño, el respeto el aprecio de ustedes hacía su obispo que inicia hoy, mi ministerio”.

“Ese cariño, esa fe, ese testimonio de ustedes a nosotros los pastores nos anima nos alienta a seguir sirviéndoles a ustedes, alguien me decía, ¿está cansado monseñor? Y yo decía, no, no estoy cansado porque como voy a estar cansado al ver su cariño, su cercanía, su testimonio de fe, gracias por venir a acompañarme a dejarle esta ofrenda a la virgen” dijo el episcopo leones.

La plegaría de amor a la venerada imagen de Nuestra Señora de la Merced, redentoras de cautivos, culminó con la entonación de la Salve por parte del clero, fieles y Monseñor René Sándigo.

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