¿Por qué el Papa Francisco lleva siempre flores a la Virgen?

Seguramente habréis notado que durante su visita a Estados Unidos, cada vez que el papa puso el pie en una iglesia – antes de hacer nada más – llevaba un ramo de flores a la capilla dedicada a la Virgen María.

Lo ha hecho en cada una de las iglesias en que ha entrado.

Para mí, conversa al catolicismo, esto es confuso. No he sido criada en la tradición de fiestas de mayo dedicadas a la Virgen, y siempre me han parecido extrañas y dedicadas a los niños. Entendía la importancia de venerar a María, pero me chirriaba el concepto de ofrecer regalos materiales a una representación artística suya.

El domingo por la mañana, último día de la visita del Papa a EE.UU., después de la misa en mi barrio de Washington, D.C., decidí hacer una visita a María. Lo había visto hacer antes a mujeres ancianas, sobre todo filipinas, y sabía adónde ir. Me arrodillé ante la estatua de María con el Niño Jesús en brazos, y la observé.

Me esperaba no ver otra cosa que yeso blanco, pero me quedé estupefacta al ver que me miraba a mí, con una expresión maternal y la mano libre abierta, como si fuese una invitación.

¡Está claro! Estas imágenes creadas por artistas pretenden sorprendernos y estimular nuestra imaginación, para que podamos contemplar adecuadamente a María como nuestra madre. Quizás soy demasiado propensa a la oración – los grandes museos del mundo están llenos de guías de este tipo. Por esto se han creado, no sólo para inculturarnos. Nos recuerdan que es nuestra madre, y la madre de Jesús, y la respuesta correcta es la reverencia. ¡Qué buen hijo es el papa Francisco, que le lleva flores!

Decidí hablar con alguno de estos “buenos hijos” y descubrir así por qué llevan flores a María.

Margaret Rose Realy, oblata benedictina y autora de A Garden of Visible Prayer, me dijo que lleva flores a María como signo de gratitud: “Mis flores a María son un signo de gratitud por su papel en mi (nuestra) salvación. Se los ofrezco también como gratitud por los pequeños gestos de compasión de una madre – algo que no soy y que me faltó en la infancia”.

“Es madre cuando da pequeñas lecciones. Mis oraciones para comprender me llevan a su gracia, y ella me envuelve en los brazos del amor y besa gentilmente mi frente con esperanza y aliento”, añadió.

¿Por qué ofrecer flores? “Es nuestro símbolo de gratitud, flores del regalo divino de la naturaleza. A veces necesito ese aspecto físico y visual para unirme a lo que va más allá de mi humanidad, más allá de este mundo. Ofrecer un regalo terreno va más allá de palabras y oraciones. Es la expresión de gratitud de un hijo a una buena mamá, que quiere sólo lo mejor para nuestra alma”.

La religiosa dice estar asombrada por la reverencia del papa. “Cuando veo a Francisco hacer esto en las iglesias y santuarios del mundo, pienso que está honrando a su madre allí donde va”.

La blogger Joanne McPortland de Egregious Twaddle dice que pone flores a María en su casa, “porque es Madre, porque yo he crecido con los encuentros de mayo y nunca tenía flores que ofrecer, así que lo hago ahora”.

Pat Gohn, autora de Blessed, Beautiful and Bodacious: Celebrating the Gift of Catholic Womanhood, me dijo que tiene una estatua de María en su casa, que trajo de una peregrinación a Fátima.

“Compro a menudo flores para casa, las pongo en un jarrón ante la estatua de María como agradecimiento por tantas intercesiones por mi y por mis seres queridos. Es también un pequeño gesto que demuestra mi afecto por ella. Cuando veo flores delante de su imagen, me acuerdo de su amor por mi, y que ese amor trae gran belleza y esperanza a mi vida”.

Regalar flores le recuerda la maternidad de María, dijo. “Recuerdo cuando mis hijos eran pequeños, y me traían ramitos de flores que crecían en nuestro jardín. Acogía siempre estos gestos de amor con admiración y sonrisas. Sigo siendo hija de María, y como San Juan, intento prepararle una casa en mi casa (cfr. Jn 19, 27). Este recordatorio físico – la estatua y las flores en mi casa – son un símbolo de la realidad espiritual de mi relación con María”.

Las homilías y los discursos pronunciados por el Papa Francisco en su estancia en Estados Unidos ofrecen mucho material para nuevas reflexiones e inspiraciones. Igualmente, el ejemplo de este sencillo y constante homenaje a María, me dejan mucho más rica de lo que era antes.

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