Real Madrid's Welsh forward Gareth Bale (L) vies with Levante's Macedonian midfielder Enis Bardhiduring the Spanish league football match Real Madrid CF against Levante UD at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid on October 20, 2018. (Photo by GABRIEL BOUYS / AFP)

El Real Madrid recibe hoy martes 23 de octubre al Victoria Pilsen en encuentro correspondiente a la tercera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones.

Más allá de la pérdida de Cristiano Ronaldo, el problema del Real Madrid no es jugar de otra forma, ser más frecuente en las llegadas a fondo, manejar la pelota con más seguridad y destreza, disparar más constantemente, cambiar personal en el medio campo o adelante, despedir a Lopetegui, en fin, inventar algo nuevo. El problema, agudo y desesperante, es no meter pelotas adentro, eso que Cristiano sabe hacer mejor que cualquier otro atacante en la redondez del planeta. Pero, con tantas oportunidades creadas, uno se pregunta ¿cómo fue posible esa sequía sin goles durante tres derrotas y un empate en cuatro juegos, antes de enfrentar al Levante? El gol de Marcelo en el minuto 71, no pudo evitar otra derrota, ahora por 2-1, pero cortó la tenebrosa racha. El Real Madrid tuvo la pelota en su poder el 70% del tiempo, realizó 34 remates, ligeramente superior a uno cada tres minutos, 12 hacia puerta incluyendo tres que devolvieron los postes, y pese a todo eso, solo marcó un gol, pero volvió a perder.

Arranco bien pero se trabó

Hoy, este Real Madrid se enfrenta en la Champions al equipo checo Viktoria Pizen, con el técnico Lopetegui en la cuerda floja sin red abajo y peligro de caer entre las brasas. ¿Veremos otro Real Madrid? No hablamos de posesión, llegadas, disparos y presión, sino de puntería. No es posible que pegar en los postes sea lo más próximo a marcar, considerando que el taponazo de Marcelo, raramente con derecha, tuvo algo de casual. No espero otro Madrid, sino que sea más preciso. Esos cinco goles que lleva Cristiano con el Juventus han hecho falta, pero en las primeras cuatro fechas, venciendo 2-0 al Getafe, 4-1 al Girona, 4-1 al Leganés —más adelante vencedor del Barcelona— y el empate 1-1 con el Bilbao, mostraban a un Real Madrid contundente y hasta destructivo. De pronto, la sequía. No en circulación del balón ni en las recuperaciones ni en meter pelotas entre líneas ni en ingresos al área ni en disparos, sí en goles. El cero goles se convirtió en un martirio interminable y colocó la ausencia de Cristiano, como la
culpa del caos.

Lopetegui soga al cuello

Se piensa que aún triunfando rotundamente el Real Madrid, los días de Lopetegui están contados. Será despedido por falta de puntería de sus delanteros. Se cansaban de disparar desde todas las distancias y posiciones imaginables y no acertaban. Sin goles no hay victorias, y aunque el equipo se encuentra en la Liga a cuatro puntos del líder Barcelona, es séptimo en un apretado nudo de aspirantes, con sublíderes extraños, como el Español y el Alavés. Ese problema se va a resolver con el personal actual, Benzema, Bale, Isco, Asensio, Lucas Vásquez y Mariano; con el funcionamiento de Modric y Kroos que han estado debajo de su nivel pero no desnudos y enclenques, más los aportes de Casemiro y Ceballos. El “otro Madrid” que se necesita con o sin Lopetegui, es el que meta goles. La sequía comenzará a terminar con el Viktoria como sparring antes del Clásico.

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